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Aunque la terapia puede ser dolorosa, es
suministrada todos los días a los pacientes quemados para prevenir que sus
brazos y piernas se queden completamente tiesos y dejen de funcionar. La
terapia comienza apenas entran los pacientes al centro de quemaduras y puede
seguir por muchos años, aun después que los pacientes dejan el centro, pues
aun entonces van a seguir teniendo dificultad caminando y moviéndose.
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