Causar un incendio es un crimen penado por
ley. La persona que lo intenta necesita ayuda profesional para poder
solucionar sus problemas personales. Uno debe reportar a cualquier pirómano
para prevenir que alguna futura víctima pueda quedar herida, muerta, o
deformada de por vida.
(Puente) Los aparatos electrónicos también son
causantes de incendios, aunque no a propósito.